Por: Cristobal Jeldrez

Preparando una clase

La semana pasada me encontraba preparando un material para dar una pequeña clase de lo que era el culto familiar, leí muchas posturas, infinidades de recomendaciones, de como se debía hacer, el tiempo que debía dedicar si eran niños, adolescentes y si eran mayores, fue interesante estudiar un documento de la iglesia presbiteriana que incluso amonestaba y disciplinaba a los padres que no lo hiciera, fue un buen tiempo de leer y entender a la luz de la palabra lo importante de tomar este tiempo en familia.

Llego el día de clase y todo fluyo, pude enseñar lo que yo había aprendido y pude aprender con las experiencias de los que estaban allí presente. Pero al salir de esa clase con pesadez en el corazón me pregunte ¿cuantas cosas aparte de el culto familiar me robo la pornografía?

¿Te has preguntado que has perdido?

Quizás tu todavía no te has hecho la pregunta, o quizás te la hiciste pero aun no la has respondido, pero déjame ayudarte, quizás hayas perdido cosas muy similares, las cuales yo perdí.

Si me conoces o has leído algo de lo que escribo, o tuviste la oportunidad de leer mi testimonio que esta en esta pagina, sabrás que empece a consumir pornografía a corta edad al rededor de los 11 años lo que me hizo perder muchas cosas desde ese mismo momento.

Por ejemplo perdí algo de mi niñez que nunca mas regreso, mi inocencia, perdí la tranquilidad del corazón y la mente, desde esa edad mi forma de mirar las mujeres cambio por completo, mi corazón se ensucio de tal forma que a quien pudiera espíar para ver bajo una falda lo hacía, no perdía oportunidad de hacer lo incorrecto, desde un roce a una mirada.

Perdí mas de lo que tenía

Conforme fui creciendo, fui perdiendo más y más cosas, mi adolescencia de 14 años en adelante me transforme en una persona sumamente callada, introvertido, poco sociable, en donde prefería interactuar con la pantalla de la tv hasta altas horas de la madrugada que interactuar con el mundo real.

Paso el tiempo y obviamente la adicción se agudizo, se hizo mucho mas intensa, tuve una adolescencia complicada, mucha rebeldía, acompañada de una profunda adicción y de el consumo del alcohol. Una muy mala mezcla llego el día en que el Señor me llamo, me trajo de una oreja a su reino, me introdujo a la fuerza casi que en contra de mi voluntad a su mundo, y las cosas empezaron a cambiar deje aquel viejo hombre pero la pornografía fue mi fiel compañera, no era tan mala, ademas concordaba con guardarme hasta el matrimonio, ya que pensaba yo, no le hacia mal a nadie, cuando la verdad es que seguía cavando mi propia tumba.

Coseche todo lo que la pornografía había sembrado en mi

Conocí a quien sería mi esposa, y que creen que paso en la etapa de noviazgo, la pornografía cosecho todos los años de siembra, comencé a tener relaciones prematrimoniales y todo desde ese mismo momento fue un desastre, a tal punto que ese matrimonio a los 7 años fue un rotundo fracaso, mi adicción me había moldeado, me había dictaminado como debía
comportarme y eso fue lo que hice, trate a la mujer que tuve a lado mio, como un objeto, como en alguna oportunidad ella lo dijo, como el florero de la casa, por lo tanto gracias a la pornografía perdí una esposa y dos hijos, fue terrible, fue doloroso, pero que creen con todo ello mi adicción se fortaleció, en la pornografía encontré el consuelo que debí buscar en el Señor.

Mi vida social se transformo solo en trabajo, y la visita a la iglesia los domingos,mi moral desapareció, mi autoestima, mi identidad en Cristo. Perdí eso y mucho más, ya había perdido hasta mi familia, la que nunca pude recuperar.

Con los años se agudiza la adicción

Pasaron los años y seguí siendo un fiel consumidor de porno, sagradamente todos los días, no había día en que yo faltara a la cita frente al computador. Intentaba escapar pero no podía, corría lejos, pero a los metros caía preso de sus tentáculos y tal cual como corría para alejarme, lo hacía para volver.

Pasaron 7 años del divorcio y conocí a alguien, me case nuevamente, el Señor me permitió volver a experimentar el amor, incluso me bendijo con una hija, pero que creen, estaba volviendo a perder lo que el Señor me había dado, yo mantenía mi secreto bien guardado, seguía visitando secretamente a mi amante virtual, la pornografía, a pesar de ser Cristiano, redimido, vuelto a nacer, yo no podía abandonar mi adicción de 26 años. Estaba presenciando como se desmoronaba mi casa, estaba viendo como iba perdiendo nuevamente mi esposa e hija, y lo peor que no me daba cuenta. Pensaba que todo estaba bien. Destroce a mi esposa, la trate como un objeto, como la mesa de centro de la casa, ella llego a pensar que la odiaba.

Todos a mi alrededor me veían bien, pensaban que como estudiaba teología en el seminario todo estaba bien, que como era candidato a pastor, todo estaba bien, como predicaba en el púlpito todo estaba bien, pero la verdad que nada estaba bien, yo estaba sumido en la más profunda adicción, ya era incontrolable, ya no eran citas nocturnas, ahora eran horas enteras, llegue a estar 12 horas seguidas freta a un computador sin pode huir.

Perdiendo años de vida

He perdido años de vida, he perdido hijos, he perdidos amistades, he perdido dinero, he perdido relaciones sociales, he perdido contacto con mis seres queridos, he perdido mi honor, he perdido mi relación con Dios, he perdido de enseñar a mis hijos el camino del Señor, he perdido mi honra, la pornografía me ha dejado vacío, desmoralizado y en saldo negativo. Solo el Señor me ha guardado de no caer más bajo. Pero llego en día glorioso del Señor, el fue preparando mi corazón, de la forma más rara, cada vez que me subía al púlpito bajaba avergonzado, llorando, cuestionándome todo mi cristianismo, me toco predicarme a mi mismo, me toco enfrentarme a las escrituras y no salí igual, nadie sale igual al ser confrontado con el evangelio.

Un día confesé, abrí mi boca y me expuse, por fin después de 26 años pude reconocer mi pecado, hable con mi esposa, con mi pastor y con todo mi entorno, me saque la careta, no fue fácil, pero fue lo mejor, fue doloroso para mi y para mi esposa, y pese al quiebre, donde el matrimonio estuvo pendiendo de un hilo, en donde lo único que nos mantuvo fue la gracia y la profunda misericordia del Señor. Después de todo este proceso mi esposa dice que ella está dispuesta a pasar por el mismo dolor con tal Cristo sea glorificado.

No es fácil abandonar una adicción, no es fácil decirle adiós a la pornografía de una vez para siempre, pero se puede. El Señor puede fortalecer tu vida para huir, pero tu debes ser honesto con tu entorno, con tu esposa, con tus pastores, con tu familia y reconocer que necesitas ayuda, a mi me la dieron, busque y me ayudaron, recurrí a un ministerio llamado libres en cristo y me ayudaron. Tu también puedes, escríbeme un correo, contactame por facebook , te puedo ayudar.

Que el Señor prospere tu lucha

3 comentarios sobre “Y A TI ¿QUE TE HA ROBADO LA PORNOGRAFIA?”

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