Por Jaime Septién

Un problema grave de salud,que distorsiona la cultura, hace ver a la mujer como objeto y crea nuevos delitos como la pornografía de venganza, el acoso y el sexting

Una nueva droga dura se difunde en el mundo de Internet: la pornografía. Un problema grave de salud, un problema global que distorsiona la cultura, hace ver a la mujer como objeto y crea nuevos delitos como la pornografía de venganza, el acoso y el sexting.

De esto se ha hablado, duramente, en el transcurso de la 60 Reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer que se desarrolla en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Ahí, expertos sociólogos, psicólogos, académicos y dirigentes de organizaciones de la sociedad civil de América, Europa y países nórdicos han lanzado una alerta sobre el crecimiento de estos fenómenos que distorsionan, principalmente, la salud de la población juvenil y adolescente, segmento poblacional en el que es muy marcada la compra y consumo de pornografía, así como la distribución de contenido sexual por Internet.

Efectos nocivos

Clay Olsen, representante de la ong norteamericana “Fight The New Drug”, señaló que la pornografía “es la nueva droga en el mundo, cuyos efectos son tan nocivos como el consumo de drogas y el alcohol.” Por ello su propuesta va encaminada a generar una mayor consciencia sobre los efectos devastadores en población adolescente.

Apoyado en diversos estudios clínicos e investigaciones académicas, Olsen dijo que el consumo de pornografía genera baja autoestima, insatisfacción en las relaciones sexuales reales, expectativa de relaciones insalubres, divorcio y disfunción eréctil.

En la medida en que el cerebro de los adolescentes y jóvenes genera mayores estímulos de placer con la pornografía, “en esa medida aumenta su necesidad de ver escenas sexuales cada vez con mayor frecuencia e incluso con un mayor grado de intensidad, lo que deriva en adicción.”

Olsen señaló que los adolescentes y jóvenes son más vulnerables frente a este problema ya que su cerebro no está plenamente maduro para procesar adecuadamente el contenido sexual que consume.

“Recientes estudios demuestran un incremento de casos de disfunción eréctil en adolescentes y jóvenes, derivado de su pérdida de sensibilidad sexual por el consumo de pornografía y por la formación de elevadas y muchas veces insalubres expectativas en sus relaciones reales”, apuntó Olsen en su intervención.

Acción potencialmente dañina

El especialista estadounidense proporcionó cifras respecto a la dimensión del problema: En Estados Unidos, país que consume más porno que ninguno otro en el mundo, más de la mitad de la población entre 16 y 21 años de edad requiere medicación especial para hacer funcionar correctamente sus órganos sexuales.

El problema de disfunción eréctil inducido por la pornografía aumentó de 5 por ciento en 1992 –año en que no había Internet– a 51 por ciento en 2014. Pero esto es, solamente, una pequeña parte del problema de la adicción a la pornografía. Además, 88 por ciento de videos sexuales contienen violencia explícita en contra de la mujer, ya sea a través de lenguaje verbal, acciones o maltrato sexual.

Olsen, finalmente, propuso que desde el ámbito de la salud pública “se considere a la pornografía como una acción potencialmente dañina y que se trabaje de manera especial a nivel de escuelas primas y secundarias, en donde esa industria ilegal encuentra su principal mercado consumidor.”

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