LA PECAMINOSA INCONGRUENCIA

Con asombro bueno no tanto asombro, he visto en redes sociales las más grandes incongruencia de todas, vemos a hombres y mujeres luchando reciamente, como fieras, comentando cuán mal está la sociedad, cuanto afecta el pecado en nuestros políticos, pero muy poco he visto, la verdad que ninguna ,que de una declaración sincera de cuánto afecta el pecado en su vida personal, incluso y de cuanto nosotros aportamos con el pecado.

PROLOGO LIBRO PUREZASEXUAL.COM DE EDWIN BELLO

Cuando Dios los mandó a que se juntasen sexualmente y los bendijo, logró su propósito de unir a más de una persona en una en amor y por amor. De ahí que diga que la sexualidad es uno de los componentes más espirituales que tiene el ser humano. Cuando se practica en el marco de la santidad y la pureza, la sexualidad nos ayuda a crecer de manera espiritual y ayuda a madurar la relación matrimonial entre un hombre y una mujer.

CÓMO RESPONDER CUANDO ALGUIEN QUE SIRVE EN LA IGLESIA O UN PASTOR LUCHA CON LA PORNOGRAFÍA

Pero, ¿qué sucede cuando esos pecadores-siervos tropiezan con la pornografía? Las iglesias cuentan con diáconos que tienen requisitos bíblicos que cumplir (1 Ti. 3:8-13). Pero también tenemos voluntarios que sirven sin título alguno. Podría ser la chica que toca el violín en la plataforma, el adulto mayor que saluda en la puerta, o el «milenial» que trabaja en el ministerio infantil.

CRISSY MORAN: ENTRE EL PORNO Y EL ABUSO

Creció en Jacksonville, Florida (USA), en un hogar donde la pobreza, las pérdidas y el abuso condicionaron la salud espiritual y mental de Crissy. Tras el divorcio de sus padres permaneció viviendo con su papá. De él recuerda que era un hombre lejano, al que temía y que reiteradamente le recordaba debía mantenerse virgen y pura hasta el matrimonio.

EL CRISTIANO Y LA PORNOGRAFÍA EN LAS PENUMBRAS

Fue en los años 90 que todo cambió. Antes el que quería ver pornografía tenía que tomar un paso público: tenía que comprar una revista, o ir a un cine, o quizás comprar un canal en su cuenta de cable, el cual no se podía esconder del resto de la familia. Para muchos cristianos ese acto público era lo suficiente como para contrarrestar la fascinación con esa fruta prohibida de la pornografía. Pero todo cambió con el estreno del Internet