¿Sabías que en los Estados Unidos se dice que la industria pornográfica genera más dinero que la NFL, la NBA, y la MLB juntas?

Es abrumador ver las estadísticas de cuántas personas son adictas a la pornografía. Sean ciertas o no, la pornografía afecta gravemente a nuestra cultura.

Muchas personas creen que nadie más es afectado cuando miran pornografía. Esto simplemente no es cierto, y justificar de esa manera la pornografía es una forma pragmática y errada de determinar si algo es bueno o malo. Dios no define la maldad en base al daño que causa; lo define en base a quién es Él.

Muchas personas creen que nadie más es afectado cuando miran pornografía. Esto simplemente no es cierto.

La pornografía tiene serias consecuencias que deberíamos tomar en cuenta y estas son algunas de ellas:

1. La pornografía te aleja de Dios

El pecado estorba nuestra relación con Dios. No podemos caminar en intimidad con Él cuando estamos haciendo cosas que no le agradan.

¡Adúlteros! ¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios? Lo repito: si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

No hay una tercera alternativa donde podamos participar en cosas como la pornografía y al mismo tiempo mantener una buena amistad con Dios. Eso sería igual de ridículo como si yo quisiera mantener una esposa y una amante al mismo tiempo. Si tengo una amante, obviamente no soy fiel a mi esposa.

No hay una tercera alternativa donde podamos participar en cosas como la pornografía y al mismo tiempo mantener una buena amistad con Dios.

2. La pornografía te aleja de otros

Hay estudios que han confirmado el impacto de la pornografía sobre el cerebro humano. Ella cambia cómo vemos a otras personas. En el caso de los hombres, empezamos a ver a las mujeres más como objetos que como seres humanos hechos a imagen de Dios. Esto influye en cómo las tratamos y pensamos de ellas. Terminamos anhelando usarlas, en vez de amarlas y cuidarlas. Esto nos aleja de las personas.

Además, ver pornografía usualmente es algo que se hace totalmente a solas. La gente consume horas de pornografía sentada sola en un cuarto oscuro. Esto es contrario al plan de Dios para nosotros en muchos sentidos. Él no quiere que estemos solos, sino que vivamos en plena comunidad con otras personas que nos conozcan.

3. La pornografía te aleja del sexo

Lo que se graba en la pornografía no es sexo, es un teatro. Está diseñado para atraerte y secuestrar tu mente. Simplemente no es real.

Lo que se graba en la pornografía no es sexo, es un teatro.

Cuando alguien ve pornografía, cree que puede adecuar su experiencia sexual a cada capricho y gusto que tenga. Pero el sexo real no es así. El sexo real sucede en el contexto de una relación sacrificial. Busca servir, no ser servido.

La pornografía brinda expectativas falsas a las personas sobre las relaciones sexuales, quitándonos el gozo de disfrutar el sexo conforme a la Palabra de Dios.

En resumen, ver pornografía tiene consecuencias enormes. Incluso si no crees en Dios, considera las consecuencias que este horrible pecado trae a tu vida y tus relaciones.

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