Por Josue Barrios-Jose Mendoza

La industria pornográfica ha sido sacudida en los últimos días al ver cómo el sitio web de pornografía más popular en el mundo se ha visto en la obligación de borrar millones de videos. ¿La razón? El sitio web ha sido señalado de lucrar masivamente, ganando decenas de millones de dólares, con contenido subido a su plataforma sin consentimiento de sus participantes. En incontables casos, con videos de violaciones sexuales y abuso infantil.

Esto generó controversia en los últimos días, luego de que un reportaje extenso de The New York Times denunciara públicamente esta situación y la facilidad con la cual se puede subir toda clase de videos a la plataforma:

“Pornhub es como YouTube en el sentido de que permite a los usuarios compartir sus propios videos. Una gran mayoría de los 6,8 millones de videos nuevos que se publican en el sitio cada año probablemente involucran a adultos que consienten, pero muchos representan el abuso infantil y la violencia no consentida. Debido a que es imposible estar seguro de si un joven en un video tiene 14 o 18 años, ni Pornhub ni nadie más tiene una idea clara de cuánto contenido es ilegal.

A diferencia de YouTube, Pornhub permite que estos videos se descarguen directamente desde su sitio web. Por lo tanto, incluso si se elimina un video de violación a pedido de las autoridades, es posible que ya sea demasiado tarde: el video sigue vivo mientras se comparte con otros o se carga una y otra vez”.

Los diversos testimonios compartidos en el reportaje revelan la profundidad del peligro y la maldad que este portal de pornografía y muchos otros similares representan en nuestra sociedad. Por ejemplo, un testimonio relata:

“‘Pornhub se convirtió en mi traficante’… dijo una mujer llamada Cali. Ella dice que fue adoptada en los Estados Unidos desde China y luego traficada por su familia adoptiva y obligada a aparecer en videos pornográficos a partir de los 9 años. Algunos videos de ella siendo abusada terminaron en Pornhub y reaparecen regularmente allí, dijo.

‘Me siguen vendiendo, a pesar de que llevo cinco años fuera de esa vida’, dijo Cali. Ahora tiene 23 años, está estudiando en una universidad y espera convertirse en abogada, pero esos viejos videos se ciernen sobre ella.

‘Puede que nunca pueda escapar de esto’, dijo. ‘Puede que tenga 40 años con ocho hijos y la gente todavía se masturbe con mis fotos’”.

En respuesta a este y otros testimonios dolorosos y alarmantes, MasterCard y Visa prohibieron el uso de sus tarjetas para pagos en el sitio web. Esto hizo que la plataforma web pornográfica, para mantener su negocio multimillonario, tuviera que borrar millones de videos no verificados y prohibir la subida de ellos, según reportan diversos portales de noticias. Según CNN, los cambios redujeron la cantidad de videos en el sitio web de 13,5 millones de videos a poco menos de 3 millones.

Esto es masivo, considerando que este sitio web de pornografía es uno de los portales más visitados y conocidos en todo el mundo, llegando a ser la tercera compañía (por detrás de Google y Facebook, y por delante de Microsoft y Apple) con mayor impacto en el siglo XXI según un estudio. Estamos hablando de un sitio que todos los meses atrae más tráfico que Netflix y Amazon, y que es famoso por su influencia en los medios, llegando a pagar publicidad en el famoso Time Square de Nueva York y ofreciendo suscripciones premium gratis para todo el mundo durante las primeras semanas de la pandemia y las cuarentenas de este año.

Por qué esto importa para los cristianos

Los cristianos podemos dar gracias a Dios porque, en su gracia común, usó un reportaje difícil de leer para despertar la conciencia de millones de personas hacia la maldad detrás de la industria de la pornografía. Esta es una victoria grandísima en la búsqueda de mayores presiones contra los sitios pornográficos que lucran de maneras criminales mientras los gobiernos en el mundo hacen la vista gorda a la situación.

La industria de la pornografía se ha extendido de tal manera en todos los niveles de nuestras sociedades, hasta el punto de ejercer una enorme influencia y enredar entre sus tentáculos a hombres y mujeres de toda edad, desde niños pequeños hasta ancianos, sin distinción. Los cristianos no podemos decir que estamos exentos de su influencia y su enorme daño moral sobre nuestras conciencias. 

La Internet ha sido el motor que ha facilitado su entrada a través de la soledad de nuestros dispositivos electrónicos. La falta de más condena publica puede ser producto de que la presencia de la pornografía es masiva en nuestra cultura y la culpabilidad está presente en muchas conciencias.

Como creyentes, es bueno que oremos contra esta industria con efectos tóxicos para nuestra sociedad, rogando que Dios rescate a las personas que están involucradas en ella con consentimiento o contra su propia voluntad. Debemos reafirmar que la sexualidad fue diseñada por el Señor de forma bella, saludable y apasionada, pero para ser disfrutada en la intimidad de la vida fundada en un pacto matrimonial, tal como lo expresa de forma poética y a la vez muy clara el maestro de sabiduría en Proverbios,

“Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, Tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, Amante cierva y graciosa gacela, Que sus senos te satisfagan en todo, Su amor te embriague para siempre. ¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña, Y abrazar el seno de una desconocida?”, Proverbios 5:15-20.

El maestro de sabiduría no puede entender cómo alguien puede exponer su sexualidad ante la vista de extraños. Para él, es como derramar el agua fresca de un pozo por las calles, siendo un líquido vital en el Israel desértico antiguo. Su clamor es un llamado a mantener la sexualidad privada, satisfactoria, y hasta embriagante dentro del marco de la fidelidad matrimonial. Sin embargo, la exposición sin medida de nuestra sexualidad nos rodea y pareciera ser algo de lo que no se puede escapar. 

Es evidente que la cultura contemporánea ha hecho de la exposición de la sexualidad un bien público que se expone con la mayor naturalidad y como arte en series, películas, y redes sociales que nosotros consumimos habitualmente y sin el mayor remordimiento. Son como las llamadas drogas recreativas que se venden como “inofensivas”, pero que son una puerta que se abre para drogas fuertes y “destructivas”. 

Sin duda, la enorme influencia de la pornografía no es misteriosa ni es imposible de descubrir su camino a nuestras vidas. En cambio, es fácilmente identificable a través de nuestra indiferencia y hasta complacencia con la sexualidad a la que hemos sido expuestos en las salas y en las habitaciones de nuestras casas desde pequeños, y rodeados de nuestras familias mientras veíamos telenovelas o series que eran tan populares y que nos permitían ver a personas exponiendo su sexualidad frente a nuestros ojos. 

Este es un tema urgente que debemos abordar y reflexionar como cristianos a la luz de la Palabra de Dios y la cosmovisión cristiana por nuestro bien, el bien de nuestros hijos, y la gloria de Dios.  

Finalmente, esta situación también nos recuerda los peligros de tomar malas decisiones sobre nuestra sexualidad en un mundo manchado por el pecado y donde cualquier foto y video puede darle la vuelta al planeta. Lo cual es una alerta de la importancia de proclamar un entendimiento bíblico de la sexualidad no solo en términos de discurso cristiano, sino también como un estilo de vida que glorifique al Señor en todas las áreas de nuestras vidas.

Fuente: https://www.coalicionporelevangelio.org/

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