Por Cristobal Jeldrez C.

Hace algunos años ya, hemos visto el auge del movimiento feminista en diversas partes del globo, en muchos momentos esa lucha se veía lejos, una lucha dada por mujeres del primer mundo, muy alejada de nuestra realidad latinoamericana, en donde nuestros principales problemas han sido, la pobreza, la inestabilidad política, donde hemos pasado todos los países por dictaduras y democracias corruptas, en donde se ha oprimido al débil, al diferente, al que esta en los escalafones mas bajos de la sociedad.

Esos han sido nuestros problemas, incluso pareciera que se ponen de acuerdo entre los países, a ver quien será el de la crisis, en los 70 fue Chile, en los 90 Argentina con los corralitos, y hoy en día le toca a Venezuela. La inmigración ha sido frecuente, los países parecen prestarse los ciudadanos para forjar la economía del que le esta yendo bien por el momento en la región.

Pero hace unos años atrás, pareciera haberse vuelto algo de moda, rescatado por algún partido político para transformarse en la nueva bandera de lucha social, ahora ya no se lucha por los derechos laborales, ya no se lucha por la igualdad de clase, ahora la lucha es mas absurda, ridícula y patética.

Ahora se lucha por la igualdad de géneros, pero se lucha desde el otro extremo, de un extremo radical llamado feminismo, creo profundamente que esa no es la solución , incluso creo que eso agrava el problemas que ha sido histórico, desde los tiempos mas remotos, desde el comienzo del mundo.

Los hombres tenemos una deuda histórica, una deuda que es imposible pagarla por ningún ser creado, tanto así fue , que Dios se tuvo que encarnar, tuvo que vivir una vida perfecta, tuvo que morir y resucitar para redimir la injusticia histórica, y devolverle el rol y el valor que tiene la mujer por ser imagen y semejanza del Creador. Como hombres cristianos tenemos la obligación de dignificar a toda mujer solo por portar la imagen de Dios, pero también tenemos una deuda histórica, hemos contribuido a un abuso histórico, callando donde debimos hablar, sacar la voz y entrar en acción.

Hoy me llama profundamente la atención como el movimiento feminista ha tomado identidad en una tendencia política (izquierda) y mas aún en nombres de algunas diputadas, artista, cantantes, actrices, periodistas chilenas, hoy podemos ver a Maite Orsini llamando a radicalizar el movimiento feminista, a la diputada Camila Vallejos diciendo que feliz protestaba con el dorso desnudo para apoyar el partido feminista y la diputada Karol Cariola diciendo “Nuestro objetivo es la legalización del aborto, que el Estado se haga cargo” son diputadas radicales, con objetivos claros y tenaces. Pero lo que me llama profundamente la atención es que sean radicales criticando a toda la sociedad machista, pero que guarden silencio en la industria que mas cosifica a la mujer, la industria que ha objetizado y rebajado a nada a la mujer, en donde es la que cumple el deseo del hombre, donde es la abusada, donde es violada, donde es secuestrada, donde es hecha esclava sexual, donde es sodomizada y muchas veces asesinadas. No es fácil la industria del porno, es una industria voraz, donde lo único que importa es el dinero a costa de víctimas, solamente en el 2018 ya van 5 muertes de mujeres de la industria, sin causa conocida, esas son las conocidas, pero estoy seguro que en el mercado negro de la pornografía hay muchas mas muertes de mujeres y niñas.

Me causa profunda extrañeza del por que estas diputadas callan ante tal industria de la muerte y de la depresión, callan ante la injusticia, callan ante la desfachatez y que quizás hasta son participes de esta industria del terror, como espectadoras.

Me parece alarmante ya que chile lidero el ranking en Latinoamérica de países que veía mas pornografía, es el numero uno de la región, y en el día de los enamorados el porcentaje de consumo subió en un 7288% . No son cifras menores, no son cifras pequeñas, son cifras alarmantes que están deformando la visión de la mujer en la sociedad chilena.

Hasta hoy no he visto en chile ni una activista femenina que se haya metido en la patas de los caballos y emprendan esta lucha titánica en contra de la industria de la muerte, no he visto ni una iniciativa de una activista para erradicar la industria que esclaviza a sus pares mujeres, ni siquiera las he visto levantar el tema.

Estadisticas y datos alarmantes:

Un estudio reciente de los vídeos porno más vendidos en EEUU revela que el 88% de las escenas contienen violencia física o verbal, imágenes que muestran a la mujer como un objeto de placer susceptible de ser vejado.

El 43% de los usuarios de Internet ven material pornográfico, 1 de cada 3 es mujer

116.000 personas buscan pornografía infantil todos los días, lo cual incita a la pedofilia.

El sexo pornográfico crea una imagen distorsionada de la sexualidad del hombre -un macho agresivo, activo y viril- y de la mujer -un objeto penetrable pasivo despojado de individualidad.

La prostitución y la pornografía normalizan que mujeres y niñas abastezcan al mercado del sexo, incluso también a través de la Trata.

Ya en 1949, la Asamblea General de la ONU firma un convenio en el que declara a la prostitución como un atentado contra los derechos humanos.

La verdadera naturaleza del primer negocio multimillonario mundial: la industria del sexo, aplasta la dignidad de la persona, viola sus derechos humanos, la deshumaniza, la esclaviza e incluso la lleva a la muerte. Por ello, debe ser denunciada, desmitificada y combatida cultural y legalmente.

Cada vez más estudios apuntan a que la pornografía es la droga del siglo XXI, una epidemia que afecta psicológicamente a quién la consume.

Testimonio

En el 2007 una joven mujer salió en la portada de una conocida revista pornográfica, tras haber pasado varios años como víctima de tráfico sexual.Poco antes de cumplir 17 años, la víctima sufrió 6 años de tortura, agresión sexual, prostitución, mutilación genital y prostitución a manos de sus traficantes.En total, seis personas fueron acusadas de diversos grados de participación en esos crímenes. Sus principales proxenetas eran Edward y Marilyn Bagley, una pareja de esposos.Según una acusación federal sobre los crímenes de los Bagley, estos invitaron a FV, que tenía 16 años en ese momento, a su remolque después de que ella huyera de su casa en diciembre de 2002.

Le prometieron a F.V., que había crecido en hogares de crianza temporal, una “gran vida”, y que la ayudarían a convertirse en modelo y bailarina, pero todo era un engaño.Edward Bagley solía amenazar a F.V. mostrándole cómo la enterrarían viva si no se sometía a sus exigencias. Inclusive, para asegurarse que la víctima seguiría siendo “obediente”, le tatuaron un código de barras.La pareja Bagley ganó aproximadamente 112.200 dólares abusando de F.V.. En el 2013 Edward Bagley fue sentenciado a 20 años de prisión y su esposa a 5 años libertad condicional. Otros implicados también recibieron sentencias.


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