José Ignacio Munilla, ha difundido en vídeo una de sus charlas animando a todos a organizarse y luchar contra la pornografía, dando ideas prácticas para avanzar en esta lucha y destacando que incluso medios de prensa mundana y hedonista reconocen que vivimos una epidemia de adicción que daña a las personas

“Quizá hemos pasado de hablar del sexo como tabú, a tener una especie de complejo y no poder hablar con libertad de la castidad”, señala el obispo. Pero hemos llegado hoy a “una gran batalla, la de la presencia invasiva de la pornografía en nuestra cultura, que tiene más importancia de la que podemos llegar a pensar”.

Lo novedoso hoy es que “empieza a hablarse ahora en medios como La Vanguardia y El País de las adicciones a la pornografía, pero es poco teniendo en cuenta la extensión del problema”.

El obispo constata lo que muchos van descubriendo: que en Occidente “hemos pasado del ‘amor libre’ de mayo del 68 al sexo esclavo de este siglo XXI” . “El mundo está sufriendo mucho, y podemos demostrar que la virtud de la castidad responde a una necesidad de liberación interior que tiene el ser humano”, dice el obispo, que hablará mucho de liberación y de proponer a Jesucristo como el verdadero liberador contra nuestras esclavitudes.

Los poderosos nos quieren esclavos y adictos

Hay una estrategia de los poderosos de este mundo para esclavizar a la población, del pan y circo romano a esclavitudes más sutiles, como las drogas y la pornografía de internet y formas de ocio que generan una población adocenada, denuncia el obispo. “La dictadura más consolidada es aquella que consigue que el esclavo sienta placer en ser esclavo. Eso sí es una tremenda capacidad de control”.

Hay una base profunda: “toda herida que no es sanada busca alivios y compensaciones, el adicto busca placer para conllevar su dolor interior. […] Hay una trampa mortal en estas adicciones, que nunca terminan de satisfacer… porque en realidad buscas otra cosa”.Munilla cita a Chesterton que dijo: “Quien toca la puerta de un prostíbulo, aún no sabe que en realidad está buscando a Dios”.

Munilla cree que “antes de hablar de la fuerza de voluntad hay que tener claro el sentido, las razones por las que la pornografía no es buena. La pregunta por la sexualidad va relacionada con la identidad, y detrás, tu vocación. La sexualidad bien vivida descubre tu identidad y razón”.

7 razones para el combate

1. Afecta a personas, hablamos de seres humanos

Estamos hablando de personas, dijo, “esto no es un juego”. No es “virtual” sólo porque se usen pantallas. “Hay antiguas estrellas porno, las llaman, liberadas, que cuentan testimonios conmovedores, de los abusos que han sufrido, de tendencias e intentos de suicidios… son personas con madre, con hermanas. Una noche de agosto, iba a mi turno de adoración, y unos franceses me paran y me preguntan: “¿Sabes si hay aquí una casa chicas?” Y les comenté: “¿Tienes hermana? ¿Tienes madre?” Y uno dijo al otro: “oye, ¿este que has parado no será un cura?” Pero ¡estamos hablando de personas!

2. El porno daña y mata al amor de pareja

En estudios de Inglaterra y EEUU el 25% de los divorcios aducen que la pornografía fue la causa que mató su matrimonio. Munilla cree que sería más a nivel latente. El índice de divorcio en personas que consumen pornografía es el doble en hombres y en triple en mujeres.

3. El porno daña las relaciones sexuales reales

Crece el número de casados que prefiere la pornografía a las relaciones sexuales reales con su cónyuge. A nivel mundial, dice, se constata que en los últimos 15 años tanto los matrimonios como las parejas tienen menos relaciones sexuales. “Estando la pornografía presente, uno ve la entrega sexual como un reto de ‘a ver si voy a estar yo a la altura’. Con esos modelos uno se acompleja, ve la sexualidad como unas ensoñaciones irreales obsesivas”.

Munilla recuerda que ya Santo Tomás de Aquino, en la Summa Teologica, escribía que la relación sexual honesta era más placentera y que el mismo Dios había querido que el placer estuviera ligada a ella. “Pero ahora los estudios modernos constatan que con la adicción a la pornografía se genera miedo a la entrega sexual real”.

4. La pornografía distorsiona la forma en que hombre y mujer se miran

“Con el porno, la otra persona es un klínex, un pañuelo de papel de usar y tirar, un instrumento para la gratificación personal. San Juan Pablo II decía que lo contrario del amor no es el odio, es la utilización”. Utilizar es peor que odiar, porque al utilizar consideras que el otro es una cosa, matiza el obispo vasco.

El obispo cita a Gregory K. Popcak y su recomendable libro Dioses rotos. Los siete anhelos del corazón humano (Palabra, 2017). “Él dice que el corazón anhela la comunión con otros, pero, como si de un timo de la estampita se tratase, el pecado lo sustituye con ‘al menos un contacto lujurioso‘, dando por inalcanzable la comunión”.

5. La pornografía nos hace egoístas y nos roba la alegría

“La dinámica de la pornografía te hace ver la realidad como ‘algo de donde sacar provecho'”, explica el obispo. Es narcisismo: usar a la gente. Pero al final la conciencia sigue actuando y el resultado es un mundo triste y amargado.

6. El porno se agrava con el tiempo: esclaviza, rompe límites

“Ya no pilotas tu vida y del amor libre pasas al sexo esclavo”, afirma. Lo ilustra con un artículo titulado “¿Qué tendrá que ver El Señor de los Anillos con mi lucha contra la pornografía?”, de Matías Conocchiari, que le parece muy descriptivo de lo que sucede.

“Ese hechizo que creemos que nos dará la felicidad o el refugio, cual anillo único. Ese «Anillo Único» que nos hace aparentemente invisibles y nos da un instante de gozo a costa de nuestra propia muerte o a costa de quedar a merced de ese señor oscuro que todo lo ve. Porque cuando te metes con el anillo único de la pornografía, no te das cuenta al principio, pero con el paso del tiempo quieres pasar más tiempo con él, como si fuera lo único que existiera en la «tierra media» de tu vida”, lee.

Y añade: “Incluso puedes llegar a ser capaz de sacrificar amigos, hermanos, trabajo, la propia vida, como le sucedió al buen Smeagol. Convertido, transformado y ultrajado por el anillo, hasta convertirse en un ser irreconocible: Gollum. Un ser egoísta, solitario, cuyo destino fue una continuación de su propia vida: andar sin rumbo, hipnotizado por el anillo”

Gollum, solo, a oscuras, fascinado por el mismo objeto que le esclaviza,
es símbolo del adicto, y especialmente iluminador del adicto al porno

7. Luchamos para que el Espíritu Santo viva en nosotros

No hay nada más grande que ser templo del Espíritu Santo, insiste el obispo. Hay que saber disfrutar el gozo de la presencia de Dios en la vida. Solo cuando esta presencia sea gratificante nos ayudará a romper con lo que impide su presencia.

Munilla señala que hay razones naturales y sobrenaturales contra la pornografía y que no se contradicen. Santo Tomás de Aquino decía que el pecado es algo que “ofende a Dios y hace daño al hombre”.

11 consejos prácticos para combatir la pornografía

Después el obispos propone 11 consejos prácticos para combatir la pornografía. Y los consejos empiezan por la parte espiritual. “Uno no puede luchar contra un cáncer con aspirina”. Se necesita algo fuerte, y lo más fuerte es Dios.

1. Recurre a Dios, la oración, los sacramentos (confesión y eucaristía)

“Nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra Satanás. No puedes ir contra Satanás con tres consejillos de terapia psicológica. Necesitarás estar fuerte con medios sobrenaturales”, advierte.

2. Haz un compromiso solemne, por escrito, y renuévalo

“Vivimos bombardeados de pensamientos, un día digo una cosa, otro la contraria, las palabras han perdido valor… por eso ciertas cosas hay que decirlas solemnemente y puestas por escrito y renovarlas en fechas claves. ¡Autentifica tu querer, exprésalo, dílo!”

3. Tu dormitorio, sin acceso a la tentación

Es necesario expulsar pantallas y otros objetos de tentación, para que nuestro lugar de descanso sea un santuario seguro.

4. Apasiónate con hobbies y disfrutes sanos

“El Señor nos ha dado una psicología tal que, si no se disfruta con cosas buenas y sanas, buscará escapes malos”, avisa el obispo. Propone una “perseverancia comedida”. Es sano ir al gimnasio, pero no lo es engancharse desmedidamente al gimnasio buscando salir de otra adicción.

5. “Ejercítate en la mortificación”

Consiste en saber desprenderte de cosas que te apetecen, es algo que se puede entrenar cada día, para aprender a ganar control de uno mismo. Es aprender a controlar la apetencia.

6. Discierne cómo usas la tecnología

Si un aparato o uso da más males que vienes, si mides cuánto pasas en cada aplicación y servicio, hay que limitarlo o rechazarlo. Hay nuevos dispositivos que quizá no necesitas. “Las nuevas tecnologías son un buen siervo pero malísimo señor”, explica, citando al padre Mendizábal. Y para discernir, hay que hacerlo con ayuda de otras personas.

7. Sirve al prójimo, y crece en el olvido de ti mismo

“Nuestra cultura está marcada por el narcisismo. Al servir al otro, uno gana en sanación. Vale el que sirve”.

8. Busca ayuda: ¡solo no!

“En Estados Unidos enseguida buscan recursos y ayudas, pero en nuestra cultura tenemos tendencia a la privacidad y a no buscar ayuda. Y así es muy difícil salir de una esclavitud”.

9. Organízate el día y la vida: agenda y horario

“Si estás ‘a la que salga’… eso es peligrosísimo, necesitas un orden de vida y una agenda”.

10. Sé paciente, constante, perseverante

“Vence el que persevera. Es una batalla a muerte. Si a la primera, segunda o tercera contradicción te rindes… si actúas solo por amor propio no serás perseverante. La perseverancia es un don de Dios. Solo Dios da ese don y hay que mendigalo, pedirlo”.

11. Aprende a vigilar la tiniebla en tu corazón

¿Vas a la cama triste, rabioso, celoso, etc…? El corazón en tinieblas será fácilmente asaltado. Dice Jesús en el Evangelio: “al ver las nubes, dirás: “chaparrón tenemos”. Hay que estar atento, prevenir, prepararse.

Importancia de asociarse, aprender, apoyarse

Los obispos norteamericanos sacaron el documento “Crea en mí un corazón puro”, que ofrecía recursos contra la pornografía. Es un ejemplo de esfuerzos para mejorar. “Dios nos va a dar la gracia, el que busca encuentra, hay que ser audaces”, exhorta Munilla.

Hay tres pilares para crecer en sanación y libertad ante cualquier adicción:

1) el crecimiento espiritual
2) la terapia psicológica
3) los grupos de ayuda

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