En mi tiempo de esclavitud a la pornografía e impureza sexual, parecía como si mi vida entera girara alrededor de gratificar la lujuria de mi carne.

Todo tenía que ver con la emoción, con escapar a un mundo de fantasía, con experimentar placeres carnales.

Corría hacia la impureza por comodidad, para aliviar el aburrimiento, y cualquier otra razón que pudiera encontrar.¡Pero esto es cautiverio!

El mundo lo llama “adicción”, pero las Escrituras nos dice que cuando cometemos pecado de manera habitual somos atrapados (Isaías 42:22), “encadenados” (Salmos 107:10-11), en “cautiverio” o “esclavizados” (Juan 8:34), en rebeldía (Proverbios 17:11), y desobediencia (1 Juan 3:4).

Es algo muy serio. Por esta razón es que Dios tiene que cambiar nuestros corazones, darnos nuevos deseos, hacer que empecemos a detestar nuestra antigua vida de auto-gratificación, porque de lo contrario, viviremos y moriremos en la oscuridad y cautiverio del pecado.

Pero hay una forma de ser totalmente libre de la esclavitud al pecado. No se logra al luchar más fuerte, prometiendo dejarlo o decidiendo ser libre, etc. El siguiente pasaje nos dice cómo ser libres:

Gálatas 5:16-18 (RVA-2015) Digo, pues: Anden en el Espíritu, y así jamás satisfarán los malos deseos de la carne. (17) Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente para que no hagan lo que quisieran. (18) Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley

La verdadera clave de Gálatas 5:16 es que, no gratificar los deseos de tu carne, es el resultado automático de andar en el Espíritu.

Piensa en la religión por un momento, con todas sus prohibiciones y reglas. Todas las religiones en el mundo tienen una cosa en común: nos dicen que debemos dejar de hacer algo: Deja de ver pornografía, deja de gratificar tu carne, deja de mirar a las personas con lujuria, etc.

Sin embargo, a los creyentes se les dice “anden en el Espíritu” (Gálatas 5:16), para “vivir en el Espíritu” y ser “guiados por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Si logramos aprender a hacer esto, el resultado automático va a ser que ya no viviremos un estilo de vida dispuesto a gratificar nuestra carne. ¿Puedes ver el poder de esta verdad?

Es verdad. La carne de cada uno de nosotros naturalmente desea lo que es contrario al Espíritu de Dios. Nuestra carne, tal y como un niño pequeño, quiere ser gratificada. Quiere un chupón/chupete. Quiere lo que quiere, ¡y lo quiere ya mismo!

El Espíritu de Dios quiere que crezcamos y maduremos para salir de una vida de gratificación carnal. Él quiere que seamos conformados a la imagen de Jesucristo, que aprendamos a vivir una vida en la que crucifiquemos la carne en lugar de gratificarla. “Porque los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).

Esta lucha dentro de nosotros puede llevarnos a un gran fracaso cuando escogemos dejar que nuestra carne viva alimentando su apetito por pornografía e impureza. Al final, nos haremos un gran daño a nosotros mismos y a otros. He experimentado esto de manera personal, posiblemente tú también. El diablo, usa la pornografía y la impureza (entre otras muchas cosas) para venir a matar, robar y destruir (Juan 10:10).

Por tanto, estos dos deseos que compiten entre sí, están en gran desacuerdo y nunca podrán ser reconciliados. Si alimentamos nuestra carne, pecaremos de maneras que realmente no queremos. “Ambos se oponen mutuamente para que no hagan lo que quisieran” (Gálatas 5:17)

Click para ir al tercer principio Batallar contra la Carne

Tomado de Settingcaptivesfree.com