Por: Cristobal Jeldrez C.

La adicción a la pornografía no nace de un día para otro, nace a través de la practica, y esta practica generalmente se hace en secreto, ya que inicia a muy corta edad, en hombres generalmente comienza en esos primeros años de adolescencia, por lo cual hay que mirar a escondidas, cuando tu papa y mama no están, es algo que se hace solo y en secreto.

Al pasar los años, la conducta se atenúa, y la adicción hace su trabajo, el adicto a parte que lo hace solo, por efectos de la adicción, la persona se empieza a retraer del mundo, de a poco se va convirtiendo en ser ermitaño, poco sociable, al que todo le molesta, inclusive hasta la presencia de su familia en casa.

Es un gran problema, la personalidad cambia, uno se retrae del mundo, uno se ensimisma, deja de participar socialmente para tener un minuto mas a solas frente al computador para saciar esa sed insaciable de consumir el narcótico visual.

Pero ese es el comienzo de la soledad, ese es la parte bonita, esa es la que causamos nosotros mismos con nuestra adicción, pero hay una soledad más terrible, hay una soledad que parece castigo, es la soledad que experimenta un adicto al confesar en su iglesia que tiene problema con la adicción sexual.

Creo que los cristianos, a lo largo de nuestra vida, hemos ido desarrollando un escalafón de pecados, según la moral adquirida de nuestros padres o según lo dictado por la sociedad en donde se encuentre la persona, pero la lista es así, desde los pecados mas pequeños a los pecados mas graves:

1.- Robarse el tiempo del trabajo, o las hojas, o los lápices
2.- Mentiras generales
3.- La impuntualidad
4.- Andar con un yugo desigual
5.- Robo de bienes materiales
6.- Falta de respeto a los padres
7.- Alcoholismo o drogadicción
8.- Adulterio si es hombre no es tan malo
9.- Adulterio si es mujer es mucho mas grave, merece el infierno automático
10.- Pornografía ahí entras en la categoría de violador, pedófilo, trastornado, etc.

La colectividad de la iglesia tiene su escala moral de pecados que usan muy a menudo para clasificar a todos los hermanos, todos tienen su lugar, incluso hay una categoría de hermanos santos, buenos, justos, honorables que al parecer han sido glorificados por el Señor antes de tiempo, y hoy conviven en medio nuestro.

En el numero 10 de la lista, estamos los adictos a la pornografía, esos que al confesar no son tratados por falta de herramientas en la iglesia, y dos por que son terribles esos hermanos, quizás puedan sobrepasarse con alguna hermanita de la iglesia y quizás que otra cosa más.

El gran problema de todo este asunto es que no estamos cumpliendo lo que Cristo nos pide, no estamos ayudando en la restauración del caído, sino que hacemos todo lo contrario, creamos un caldo de cultivo perfecto para que el hermano se vaya de la congregación, o quizás simplemente retorne a la adicción ¿por que? Porque sigue siendo la fiel compañera que siempre esta presente para consolarlo.

Y lo grave no es el hermano que confesó, sino que el tiene una familia detrás, una esposa que esta destrozada por los años de adicción, en donde él la trato como un objeto, en donde abuso de ella psicológicamente, en donde la utilizo como el objeto de placer para consumar su fantasía pornográfica, en donde la comparo con todas esas mujeres que vio en la pantalla de su computador, en donde la obligo paulatinamente a repetir todo la porquería que el miraba en la internet, en donde sistemáticamente se aprovecho del amor que ella le entregaba, en donde ella se sujetó por amor, y tras de consumar un acto sexual ella quedaba llorando, por que se sintió utilizada y no amada.

Yo ahora me pregunto ¿y donde estaba la iglesia? pues déjeme responder la pregunta, la iglesia estaba haciendo la vista gorda, esperando que el hermano adicto se recuperara por acto de magia, haciendole un vacío, en algunos casos hasta dejándole de hablar a toda la familia por culpa de el pecado de uno.

No es fácil salir de la pornografía, he visto a muchos emprender el vuelo y a los 3 días de abstinencia vuelven a caer, he visto hermanos que han sido restaurados, y al poco tiempo vuelven a los prostíbulos, he visto hermanos caer caer caer, y me pregunto ¿y donde esta la iglesia ? Quiero contarles como es la mente de un adicto a la pornografía cuando empieza la carrera para dejar su adicción.

En primer lugar no confesamos por que nos da vergüenza, nos da miedo, porque sabemos al rechazo que nos veremos expuesto, segundo cuando confesamos partimos con la lucha perdida, ningún adicto a la pornografía parte con la creencia que podrá salir de la adicción, creo que todos pensamos que no se puede, y que esta vez será otro intento inútil por escapar, incluso yo cuando confesé, pensé haberme equivocado por que me había expuesto y seguiría metido sin poder escapar.

En segundo lugar al confesar en nuestro hogar la estabilidad de nuestro matrimonio empieza a pender de un hilo, y realmente es de un hilo, todo se vuelve cuesta arriba, la estabilidad emocional de nuestras esposas se destroza, no hay contención de parte de nadie, uno asume el problema solo, empiezan las peleas y el tema divorcio sale a la palestra, ahora me pregunto yo ¿y donde esta la iglesia?

Con el matrimonio pendiendo de un hilo, sintiéndote solo en la lucha, en pleno proceso de abstinencia mis hermanos lectores no es fácil para ningún hombre la lucha, es todo cuesta arriba, el único recurso es la maravillosa gracia y misericordia de Dios, es lo único que puede sostener un matrimonio, es lo único que puede sostener de pie a un hombre avergonzado, desdichado, desacreditado frente a su iglesia y frente a su familia. No hay nada mas que hacer sino humillarse a los pies de la cruz y clamar misericordia, y dejar todo en manos del Señor, pero uno necesita sentir que tienes hermanos, que te amen, que quieran saber como te sientes, que es lo que estas pasando, como esta el ambiente en casa, personas con quien conversar. Dios es fiel, en mi caso puso un muy buen amigo que me sostuvo en los momentos mas álgidos, en los mas duros, en los cruciales en donde una llamada impidió que yo retrocediera.

Iglesia no es solo el pastor, iglesia somos todos, seamos mas amorosos, cumplamos lo que Cristo nos pide, amémonos unos a los otros, que seamos reconocidos como sus discípulos por el amor que nos tenemos.

Dios nos guarde de pecar por falta de amor.

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